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Lírica de una vieja mañana.

Frías gotas de agua cayendo del cielo me hacen pensar acerca de lo que hago, pensar acerca de lo que soy, frente a un espejo anticuado enmarcado en madera analizaba lo que suelen llamar "reflejo", me ayudé, si, me llené de brío para luchar contra ese "reflejo" de alguien descuidado, con unos ojos entre cerrados sobrepuestos en unas ojeras, con un cabello despeinado y sucio, llevando a sus espaldas una bolsa llena de razones para estar <mal>, ¿cómo las personas pueden estar bien consigo mismas?, ¿por qué yo no puedo?.

Frías gotas de agua cayendo del cielo hacen que me sienta cálido con esa figura retratada en un anticuado vidrio, soy yo, no puedo cambiar lo que soy y tengo que aceptar que soy así, que estoy lleno de defectos y también que alguna que otra cualidad se asoma por allí, me sentí bien con eso que vi, porque veo reflejado en mis ojos un inocente temor por las demás personas, un sutil sentimiento de amor a esas personas también.

Veo mi único problema reflejado en ese vidrio, pero también, veo mi única solución, veo lo único que me critica, pero también, lo único que me alienta, veo a alguien que no es mejor ni peor que nadie, me veo a mi, un humano feliz.






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