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El mito del eterno retorno. Hermosa, Armónica & Aleatoria.

A la falta de una fotografía eterna que capture el lugar de encuentro de las teorías y las corrientes y los problemas del mundo (mundo), el camino del hombre y su sudor atravesando puentes y trifulcas, cargados en ocasiones con bolsas que superan su altura, llenos de gritos por aquí y por allá, me detengo en penitencia a escribir y a escribirme un poema, dedicado no sólo a mí mismo, sino a la contemplación, a la Hermosa, Armónica & Aleatoria Contemplación.

Si al ser humano en su soledad y aislamiento <Meditación> se le pregunta, su inconsciente; Dime, ¿separar el caos de la belleza? ¿Acaso no causa el caos absoluto la eterna belleza? ¿Acaso no es la eterna belleza la que genera el caos absoluto? Y entonces el ser humano contemplativo responde, desde su silencio y su abstracción, en su pensamiento intangible e indescriptible; ¿Me dices que separe el lápiz del escritor, el impulso frenético de un nadador en un 50m mariposa? Seguido comienza el diálogo, lleno de frases en latín y en el clímax, surge la interrogante; ¿La vida es sueño? ¿La vida es un frenesí? Y terminando su meditación el hombre responde: Duo habet et bene pendente.

¿Acaso me miró? Es una tarde de viento.

Llorar y sentirse realizado, H.F.S.B

El retrato de una ciudad decadente… El canto tenue de los pajaritos y el calor sofocante, las calles arenosas y desérticas y llenas de bolsas de temor y de nostalgia, reitero la falta de una fotografía, perdonar mi pequeño fallo. Pero el lector se podrá imaginar.

Homo Fortissimi Sunt Belgae, titulado el poema dedicado al dolor y la sensación de caos, la estadía del Erizo, que con gusto diría que ha sido superado y es ahora un recuerdo.



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Una pequeña roca

Luego de interminables monólogos, de constantes luchas de ego, aquél narcisista hombre se calló, no lo pude escuchar. Aquellos debates entre dos ideales se callaron, quedé solo en lo que se sintió como una eternidad… Escuchar la guerra hacía que estuviera seguro, existía el equilibrio y el balance. Sin embargo, aún conservo ciertas pequeñas cosas de él. Ha pasado tiempo desde la última nota autobiográfica, y es por ello que hoy escribo, una carta para el ego, mi ego… o mi corazón. El pleno silencio es bueno, aunque he descubierto brechas de seguridad en la templanza programada. Perdón por tratarme a mí mismo como una roca, sin perturbación ni sentimientos; fue bueno al principio, pero hoy se hace presente el agotamiento y no pido que me entiendas, sólo que me escuches. La Roca, durmiendo sobre un volcán. Un día existió una roca muy particular, esa roca había desarrollado razón y, sin embargo, no entendía lo que estaba sucediendo a su alrededor, se hacía preguntas y no hallaba respuesta...

De frases selectas. Prefacio al prólogo.

Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor. César Augusto, finales de su vida. ¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida? César Augusto, finales de su vida. ¿Numquid durabo? San Alberto Magno, siglo XIII. ¿Quedará algún minúsculo fragmento de mi alma en el espíritu universal? Aleksandr Solzhenistyn, Pabellón de cáncer, 1973.   ¿Bregar? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por la fama, lenitivo que suplanta a la seguridad de un más allá? ¿Por el hombre? ¿Por crear y que perviva, al menos efímeramente, nuestro recuerdo cuando nos vayamos? Luchar contra la Nada, que es peor que el infierno. José M. Tajarina, Del miedo a morir. Todo hombre es un moribundo. Marco Aurelio. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, Una sombra una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca. La Dirce cristiana, Henryk Siemiradzki, 1897.

Pensé.

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