Ir al contenido principal

Nuestros días.

Poesía endeble, letras en 
llantos <perdón, me has
hecho aún más sentimental>
manchas castellanas, con
breves arreglos más con
largos significados, para mí,
para ti, para nosotros.

<Poesía endeble> es lo que
te escribo, mi amor, hoy soy
feliz junto a ti, perdona mi
intención, te amo a ti y hoy
las letras están fluyendo, debe
ser por tu recuerdo, por el
amor tan vivo que siento ahora.

Un señor amigo, a su amada
le cantó; 

“… la lluvia cae, al anochecer, 
el tiempo apremia hay que correr, 
detén tu paso, no hay nada que perder, 
hoy es la lluvia, te invita a querer. 
Cierra tus ojos y piérdete en mi ser”.

Y es cierto, llegaste en el momento
más preciso, mi amor, es por eso
que cada día mi corazón te aprecia
más, ahora más tuyo que mío, te
ama, te amo. Generalmente los
días fríos potencian mis bucles
artísticos, ahora tú lo haces también.

Canciones nuestras, abrazos nuestros,
besos nuestros, caricias nuestras,
dime, ¿quieres ir a caminar? Tu
existir me está conmoviendo tanto,
amor, brillas tanto como el primer
día, tu aroma, tu cariño me está
colmando el pecho, sentir tu aliento,
tu respiración en medio de un beso,
no hay momento en que sienta menos,
cada vez te amo más, mi amor.

Mi ser se funde entre el tuyo, amo
tus sentimientos, cuido tu entrega,
gracias por tanto, estás haciendo
estos días tan cálidos, tu divina
figura me maravilla, tus ojos
brillantes me regalan amor,

Estas letras un tanto subjetivas,
amor mío, las escribo para ti,
déjame decirte una vez más
que te amo, gracias. Siempre tuyo.


22/03/2020

Flores de una de nuestras salidas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una pequeña roca

Luego de interminables monólogos, de constantes luchas de ego, aquél narcisista hombre se calló, no lo pude escuchar. Aquellos debates entre dos ideales se callaron, quedé solo en lo que se sintió como una eternidad… Escuchar la guerra hacía que estuviera seguro, existía el equilibrio y el balance. Sin embargo, aún conservo ciertas pequeñas cosas de él. Ha pasado tiempo desde la última nota autobiográfica, y es por ello que hoy escribo, una carta para el ego, mi ego… o mi corazón. El pleno silencio es bueno, aunque he descubierto brechas de seguridad en la templanza programada. Perdón por tratarme a mí mismo como una roca, sin perturbación ni sentimientos; fue bueno al principio, pero hoy se hace presente el agotamiento y no pido que me entiendas, sólo que me escuches. La Roca, durmiendo sobre un volcán. Un día existió una roca muy particular, esa roca había desarrollado razón y, sin embargo, no entendía lo que estaba sucediendo a su alrededor, se hacía preguntas y no hallaba respuesta...

De frases selectas. Prefacio al prólogo.

Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor. César Augusto, finales de su vida. ¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida? César Augusto, finales de su vida. ¿Numquid durabo? San Alberto Magno, siglo XIII. ¿Quedará algún minúsculo fragmento de mi alma en el espíritu universal? Aleksandr Solzhenistyn, Pabellón de cáncer, 1973.   ¿Bregar? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por la fama, lenitivo que suplanta a la seguridad de un más allá? ¿Por el hombre? ¿Por crear y que perviva, al menos efímeramente, nuestro recuerdo cuando nos vayamos? Luchar contra la Nada, que es peor que el infierno. José M. Tajarina, Del miedo a morir. Todo hombre es un moribundo. Marco Aurelio. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, Una sombra una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca. La Dirce cristiana, Henryk Siemiradzki, 1897.

Pensé.

Pensé que habías encontrado un confidente,  pensé que habías hallado una razón,  pensé que habías encontrado unos brazos donde descansar,  pensé que habías encontrado una  fuente de empatía,  pensé que habías dicho gracias .  Sólo no pensé,  que habías mirado otro jardín.  El niño del chaleco rojo, Paul Cezanne. 1889-1890.